El acto de bailar surge desde la antigüedad junto con la aparición del hombre sobre la tierra. Ha sido una forma de comunicación y de expresión.
Es una forma de conectarnos con otros bailarines. El cuerpo se mueve y expresa la emoción con movimientos.
Y acá tenemos a un niño de apenas ocho años que puede danzar como todo un profesional al ritmo de Bruno Mars. Y ¡vaya qué movimientos! Una total sincronía con la música. Tiene gran dominio de piruetas y pasos de baile.
Parece que hay que aprender a dejarse llevar por la melodía y dejar salir los movimientos que nos nacen.
¿Qué piensas de este pequeño bailarín? ¡Comenta!






