Quienes han tenido algún familiar que debe servir en el ejercito saben lo difícil que es tenerlos lejos y con la constante y abrumadora incertidumbre de si los volveremos a ver. Para los niños, este desafío a veces es más difícil ya que naturalmente extrañan mucho más a sus padres o madres que sirven lejos.
Cooper es un pequeño niño que simplemente no respetó ningún protocolo del ejercito americano cuando vio a su madre en la formación después de 9 meses. Sus ganas de acercarse y abrazarlas eran tan grandes que no pudo resistir la tentación y simplemente corrió a sus brazos. A pesar de lo estricto de los protocolos del ejercito no quisieron referirse al tema nos imaginamos que por el inocente y tierno acto del niño
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