Sería Una Ceremonia Como Cualquier Otra Hasta Que El Cura Decidió Hacer ESTO

Cuando presenciamos una ceremonia matrimonial en una iglesia, pensamos de inmediato algo solemne y hermoso lleno de buenas palabras y emociones. Mucho de respeto y seriedad por el lugar en donde se desarrolla y por los presentes.

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Pero olvidamos que es una celebración como tal. Los párrocos deben ser los primeros en dar el ejemplo. Pero no hay nada de malo mostrar un poco de alegría. Tal como lo hizo el cura que ofició esta misa de boda.

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Al momento de sonar la canción, se puede ver que al padre le gusta lo que escucha y empieza a bailar y a alegrar a los invitados.

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Y todos se contagian con la alegría del hombre frente a ellos. En poco tiempo, el lugar se convierte en una verdadera celebración.

¡Que bueno que este cura tiene buen humor!

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