Esta es una historia que lamentablemente ocurre más seguido de lo que quisiéramos. Dos mujeres entran en una tienda exclusiva para comprar su vestido de novia, una de ellas va sola, la otra va con su madre. La chica que va sola sufre de un notable sobrepeso, la chica que va con su madre es una mujer esbelta y muy atractiva. Todo parece ser un día normal en el local dedicado a vender vestidos de novia.
Sin embargo, la chica más esbelta hizo un comentario con la sola intención de que la mujer con sobrepeso la escuchara: Mamá, no puedo creer que haya conseguido un hombre que se quiera casar con ella, ¡Mírala! La madre, siguió con la broma y le contestó: Hija, hasta las ballenas necesitan aparearse.
Al escuchar estos maliciosas comentarios, la chica con sobrepeso rompió en llanto y quiso retirarse de la tienda, pero el gerente la detuvo, se acercó a la madre y la hija y les dijo: Lo siento, pero creo que en esta tienda no van a encontrar lo que buscan. Las dos mujeres contestaron al mismo tiempo: Claro que sí, ya lo encontramos, de hecho, es un vestido hecho a medida.
Luego, el gerente les pidió el nombre a cada una de ella, se dirigió a la caja y les devolvió el dinero diciendo: Lo siento, pero en esta tienda no atendemos a gente maleducada. Ante la mirada estupefacta de otros clientes y muchos aplausos, las dos mujeres se retiraron completamente avergonzadas.
¿Qué opinas de la reacción del gerente?









