Generalmente pensamos que una especie salvaje no puede convivir con otra. Y más si una de ellas es más salvaje que la otra. Pero justamente para eso está la naturaleza, para mostrarnos que a veces nos equivocamos con nuestras apreciaciones.
Y podemos afirmarlo con este gato callejero que aparece en el video. Logró pasar todas las barreras que tenía por delante y se coló en la jaula de un lince…así tal cual. Menos mal no se fue a meter donde un cocodrilo; al menos éste lince es como un primo lejano.
Por fortuna, el animal salvaje no se complicó con la visita, e incluso, se dejó lamer por el gato. Y el gesto fue recíproco como muestra de afecto entre ambos.
Las personas que lo filmaron desde el otro lado del vidrio no podían creer lo que veían sus ojos.
¡Comparte amistad!






