Aunque muchos prefieren tratar con animales dóciles como perros, gatos y hasta algunos caballos, hay quienes dedican su vida a estudiar y conocer la vida de los animales salvajes, logrando tener encuentros con algunas especies muy poco amigables con las que logran formar fuertes lazos.
Casey Anderson conoció a un oso bebé en una reserva sobrepoblada donde debería pasar su vida dentro de una jaula. Al ver y tomar el peso de lo que sería su vida allí decidió adoptarlo y lo llamó Brutus. Casey construyó un santuario para este oso con el que ya ha compartido varios años y aunque hoy Brutus pesa 360 kilogramos juegan y pasean juntos pero además Brutus es su padrino de bodas.
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