Probamos La Efectividad De 14 Métodos Para Adelgazar Y Estos Fueron Los Resultados

Adelgazar sin dietas es la manera más natural, sana y efectiva de solucionar tu problema de peso. Puedes seguir intentando hacer dietas, pero ya sabes adónde te llevan: a ganar más peso del que tenías.

La explicación es esta frase de Einstein, que se cita mucho en desarrollo personal: “Ningún problema puede resolverse en el mismo nivel de pensamiento que lo creó”. Lo que significa que, si sigues viendo tu problema de la misma manera de siempre, seguirás repitiendo los mismos comportamientos y tendrás los mismos malos resultados. Einstein también tenía frase para esto: “Locura es hacer siempre lo mismo esperando obtener resultados diferentes”.

Material para bajar de peso existe de sobra en la web; sin embargo, existen algunas técnicas recomendadas por especialistas en el tema y hoy quisimos contarte si de verdad son tan efectivas como se dice:

№ 1. Beber agua fría antes de comer

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Método. 15-20 minutos antes de comer bebe un vaso de agua fría. Esta ocupa espacio en tu estómago. Como resultado, te sientes más satisfecho y no comerás mucho. También se gastan calorías adicionales para calentar el agua en el estómago.

Resultado. Logré engañar mi estómago sólo por 10 minutos, luego el hambre regresó y comí la cantidad de comida acostumbrada.

Conclusión. No funciona.

№ 2. Aromaterapia

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Método. Durante la preparación de alimentos, el apetito se calma o desaparece del todo. Esto sucede debido a que el aroma engaña a nuestro cerebro y le envía la señal de que ya está lleno. Los aromaterapeutas aconsejan inhalar el aroma de manzanas, menta o vainilla cuando estás a dieta.

Resultado. El aroma intenso de los aceites aromáticos de verdad calma el apetito pero por poco tiempo. Media hora después, el apetito regresa con más fuerza.

Conclusión. Funciona pero por un periodo muy corto.

№ 3. Cepillarse los dientes en vez de postre

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Método. Otra manera de engañar el hambre es cepillarse los dientes en vez de comer. El sabor mentolado le envía a nuestro cerebro la señal de que la comida se acabó. Esto ayuda a controlar el apetito.

Resultado. Por más extraño que parezca, de verdad funciona. Incluso si tenía hambre, en las próximas dos horas no quería ir a comer. Todo porque cepillarme los dientes para mí significa el final del día y la hora de dormir.

Conclusión. Funciona.

№ 4. Comer de pie

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Método. Muchos psicoterapeutas aconsejan comer de pie. Cuando una persona está de pie, consume más calorías que estando sentada. Te llenas más rápidamente y comes menos.

Resultado. De verdad comí menos de lo normal. Pero no porque me haya llenado más rápidamente sino porque me cansé de estar de pie con el plato en la mano.

Conclusión. Funciona pero no igual que lo explican.

№ 5. Sujetar la cuchara con la otra mano

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Método. Los psicólogos aseguran que todo tipo de aperitivos, cuando se comen con la mano “equivocada”, no parecen tan deliciosos. De esta manera comemos menos.

Resultado. Soy diestra y no domino bien mi mano izquierda. Pero aún así puedo comer con la mano izquierda igual de bien como con la derecha.

Conclusión. No funciona.

№ 6. Tonos fríos en la cocina

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Método. A las personas que tienden a comer en exceso, los dietólogos les recomiendan usar platos de tonos fríos. Lo que sucede es que los tonos azules y verdes suprimen el apetito y calman el sistema nervioso. Subconscientemente no se asocian con la comida porque en la naturaleza hay pocos alimentos pintados de estos colores.

Resultado. Estoy muy sorprendida pero rodeada de tonos fríos, el apetito de verdad no es tan bueno. Especialmente cuando la comida no es tu favorita. Así que no terminé ese plato de sopa.

Conclusión. Funciona.

№ 7. Cenar con la luz baja

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Método. Cenando en la oscuridad, no vemos cuánta comida queda en nuestro plato y comemos justo lo que necesitamos.

Resultado. Comer con la luz baja da la sensación de una fiesta, así que la cena se convirtió en una especie de ritual. Disfrutando del ambiente, comemos más despacio y nos llenamos más rápidamente.

Conclusión. Funciona pero no precisamente tal y como lo describen.

№ 8. Desayunos de la misma cantidad de calorías o que pesan igual

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Método. Los desayunos equivalentes en peso o calorías pueden tener diferente tiempo de digestión. A veces por la mañana es mejor comer huevo que avena. Esto puede evitar que busques comer aperitivos innecesarios.

Resultado. La avena por la mañana hizo digestión muy rápido y dentro de una hora sentí hambre de nuevo. Pero el huevo “duró” más tiempo. Tal vez porque tiene más grasas. Con el huevo logré esperar la comida sin ningún aperitivo.

Conclusión. Es mejor desayunar huevo que avena.

№ 9. Arreglarte y usar ropa bonita para comer

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Método. Comer con ropa bonita hace que nos comportemos de forma más oficial. Comemos con más cuidado, más lentamente y masticamos mejor. Y si te pones un vestido entallado, definitivamente no comerás en exceso.

Resultado. Es verdad, con un vestido bonito estaba pensando todo el tiempo que necesito comer con cuidado para no ensuciarlo. Además, no olvidas mantener la espalda recta. Total, comí poco y me llené bastante.

Conclusión. Funciona muy bien.

№ 10. Si te dio hambre, come 2-3 trozos de chocolate amargo

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Método. El chocolate oscuro en pequeñas cantidades da energía, calma el apetito y no daña la figura.

Resultado. Este truco lo uso desde hace tiempo y con buenos resultados. Unos trozos de chocolate amargo (de 70% y más) suprimen el hambre y el deseo de comer algo más desaparece al instante. Al menos durante una hora me sentí satisfecha. Lástima que no siempre tengo el chocolate amargo a la mano.

Conclusión. Funciona

№ 11. Acupresión

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Método. De acuerdo con la acupresión, uno de los puntos principales para suprimir el apetito se encuentra entre el labio superior y la nariz. Pon tu dedo índice por encima del labio superior y masajea el punto con una presión ligera durante unos minutos, esto te permitirá reducir notablemente el apetito.

Resultado. Había leído que la acupresión es un método antiguo y eficiente. Pero en mi caso, durante y después del masaje no cambió absolutamente nada.

Conclusión. No funciona

№ 12. Comida dividida

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Método. Los dietólogos aconsejan dividir la comida en tu plato en 2 partes. Comes una ahora y la otra, después, reduciendo la cantidad de calorías para la noche. Por ejemplo, por la mañana puedes comer comida más grasosa en cantidades mayores que en la noche. Porque durante el día gastas esa energía.

Resultado. Sí, bajar de peso comiendo pastelillos es una mala idea, pero la idea de este método es no comer durante el día comida adicional. Es mi método favorito y funciona de maravilla. Comiendo una pequeña cantidad de comida cada una o dos horas, no se me antojan otras cosas. Además, el estómago siempre se siente bien, no está lleno y me siento satisfecha durante todo el día.

Conclusión. Funciona muy bien.

№ 13. Masticar todo 40 veces

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Método. Cuanto más masticamos la comida, más tiempo tiene el cerebro para captar la señal de que el organismo está lleno. Los nutriólogos creen que 40 es la mejor cantidad de movimientos mandibulares.

Resultado. Es un método tan viejo que incluso mi abuela me lo había comentado. En parte funciona. Claro que no pude masticar 40 veces cada trozo porque al final, la boca ya no tenía nada qué masticar, pero la cantidad de comida se redujo. Porque este método simplemente te toma más tiempo que cuando comes normal. Además, masticar tanto tiempo aburre.

Conclusión. Funciona en parte.

№ 14. Plato pequeño

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Método. Se cree que este es el método más eficiente para bajar de peso. El truco es que la persona se sirve la comida de acuerdo con el tamaño del plato, por lo tanto, cuanto más grande el plato, menos comida tendrá en él.

Resultado. La misma cantidad de comida en diferentes platos luce totalmente diferente. Si en el plato grande pienso que como muy poquito, con el plato grande me siento como un elefante frente a una porción enorme. Al final, ni siquiera lo acabé.

Conclusión. Funciona

 

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